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  Política   26.07.2022 - 10:34   
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La propiedad privada es la culminación del ejercicio de la libertad individual y como tal, está protegida por las normas. También que, como la libertad, la propiedad debe encontrar su límite en la ley.
Por: Luis María Mariano
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La propiedad privada es la culminación del ejercicio de la libertad individual y como tal, está protegida por las normas. También que, como la libertad, la propiedad debe encontrar su límite en la ley.


La iniciativa privada a la que se debe valorar como motorizadora de la economía, debe encauzarse dentro de las normas que la regulan. Sin embargo y con frecuencia, podemos observar que en nuestra ciudad, se realizan bailes en los cuales se reúnen a una inmensa cantidad de jóvenes y niños.


El problema a nuestro criterio se presenta, días antes del evento donde se advierte largas colas de personas en zona céntrica, para adquirir su entrada. Es ahí donde no se cumple con la ley dado que cualquier menor, puede comprar su entrada. Va de suyo que aún a sabiendas que por su corta edad, no se le permite el ingreso, sabe también que comprar la entrada anticipadamente, implica estar amparado en el derecho a asistir el día del evento.


Por una cuestión de roles que necesariamente deben ajustarse a la verdad, tanto el empresario como el Estado como garante del cumplimiento de las normas, no cumplen cabalmente con su cometido.


Según la Convención de los Derechos del Niño dice que se es menor, cuando una persona no alcanza los 18 años de edad por lo tanto el empresario, debe limitarse a no vender su entrada anticipada a los menores y que ceda concretamente su afán de lucro, en aras de cumplir con las normas. Claro que, el menor al exhibir su entrada y su documento, es el mismo empresario el que le impide el ingreso al establecimiento. Conocido es que los niños al ver naufragar su derecho a la recreación, buscan alternativas de ingresos paralelas como clandestinas, a la adecuadas y normales que de algún modo faciliten definitivamente su ingreso.


El Estado, de vez en cuando, hace valer su presencia y actúa ante la existencia de menores en el recinto, clausurando el local y aplicando otras sanciones especialmente al empresario. Claro que, el negocio ya estaba hecho.


No me gusta la situación y menos que sean usados niños que están construyendo su personalidad, porque todos los participantes de esta descripción, aparentan como que obran correctamente ajustándose a la ley y sin embargo, la violentan en provecho propio el empresario, lucrando con niños y por otro lado el Estado ausente anticipadamente para que evitar que sea explotada la niñez. Por último, ambos, dando un pésimo ejemplo a los niños del verdadero comportamiento debido en sociedad.

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