Por: La Trocha Digital
En el estratégico cruce de la Ruta 5 y la 65, un transporte cargado de rollos de pasto protagonizó una escena que oscila entre lo tragicómico y lo ruralmente estético. Al parecer, el cálculo de altura fue realizado "a ojo", confiando en que el puente cedería ante la importancia de la carga o que, quizás, los rollos se agacharían amablemente al pasar.
El resultado está a la vista: un "peinado" forzoso que dejó la cinta asfáltica decorada con una alfombra de pasto, ideal para que las vacas de la zona vengan a desayunar sin hacer fila. Mientras el acoplado quedó retenido por la estructura de hormigón —que, para sorpresa de nadie, no se movió ni un centímetro—, el tránsito tuvo que recordar esa vieja máxima de nuestras rutas: "si parece que no pasa, es porque efectivamente no pasa".
?Más allá del susto y del trabajo extra para las escobas, el incidente nos deja una lección vital para cualquier transportista que cruce nuestro partido: los puentes de 9 de Julio son testarudos, no saben de urgencias y, lamentablemente para este cargamento, tienen la mala costumbre de no achicarse ante la adversidad.
?Afortunadamente, solo hubo que lamentar pérdidas de forraje y algún que otro orgullo herido. Eso sí, la próxima vez, quizás sea mejor medir con cinta métrica y no con optimismo.
